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Círculo de Mujeres

Círculo de Mujeres

¿Qué es un círculo de mujeres?

Es un espacio abierto, convocado y formado por mujeres, donde se sientan en círculo porque no hay jerarquías, todas son iguales, se comparten diferentes temas de sabiduría femenina, se exponen saberes y se va creando un estilo que armonice y  sienta todo el grupo.

Se trata de un proyecto de autoconocimiento en expansión.

El círculo de mujeres tiene un cuerpo común,  compuesto por la individualidad y la libertad de cada mujer unida con las demás, donde el estado físico, anímico y espiritual, adquiere un valor y una conciencia de grupo a la vez que particular,  manifestándose  desde la espontaneidad de cada componente, y expresando todo aquello que ha de salir al exterior, en un lugar y con una compañía de plena confianza, donde previamente habrá un acuerdo de lealtad, amigabilidad y hermandad que no se puede traicionar nunca, no exponiendo al exterior, el contenido privado de lo que se hable durante las reuniones en los círculos,  siendo así un lugar seguro. Lo que en él se diga, debe de ser escuchado con respeto y compasión.

La única regla existente es la aceptación  de esta privacidad desde  la responsabilidad y ética total de cada mujer, que implica lealtad a cada componente del grupo.

Cada círculo creado, tiene su propia identidad, no existen dos círculos iguales ya que lo componen mujeres distintas

Todas las mujeres componentes de un círculo tienen voz y silencios, actuando en cada momento según dicte su  corazón o su estado de ánimo, pudiéndose crear sus propias ceremonias, hacer celebraciones u otros acontecimientos. No existen  críticas,  ni opiniones, ni consejos, solo mentes abiertas, compasivas y respetuosas a fin de descubrir nuestra auténtica identidad, nuestras verdaderas habilidades y necesidades, aceptándonos tal y como somos, es decir; mujeres a nuestra manera.

¿Qué mujeres acuden al círculo?

Mujeres de cualquier edad, en cualquier etapa de su vida. Normalmente acudirán al círculo, mujeres con inquietudes de superación personal, buscadoras de su conocimiento interior, quizás no manifestado aún,  pero latente y deseoso de manifestarse.

La cohesión e integración  de cada mujer en el círculo, hará posible que se cree un  lugar “sagrado”  y de apoyo mutuo, donde nos podemos manifestar, como queramos o simplemente estar presentes, “solo escuchando activamente”  comprendiendo o sin comprender, pero siempre sin juicios.

Algo se está revelando dentro de las mujeres con mucha fuerza.

Ha nacido  una revolución pacífica, un  camino lento pero seguro hacia la paz y la convivencia  feliz. Desde la igualdad hemos de avanzar sintiendo y actuando para al percibir nuestro principio femenino y nuestra verdadera naturaleza.

Cuando una mujer sana, todas sanamos.

¡¡Todas somos una!! ¡¡Una somos todas!!

Desde esa conexión auténtica entre las mujeres,  podemos recuperar nuestro poder, desplegando nuestras alas para fortalecerlas y volar con firmeza y seguridad  agarrando bien nuestras riendas  con un enfoque claro,  descubriendo nuestro propio camino.

La física cuántica corrobora que la creencia se convierte en biología; es decir, que la conciencia crea el cuerpo.

Si  las creencias son limitadoras, tendremos un cuerpo enfermizo y sin energía, pero si por dentro gestionamos y razonamos situaciones, emociones y elecciones, la energía se regenera, entonces la vitalidad y la alegría se instauran de nuevo en nuestro cuerpo, comenzando  nuestro verdadero camino, ya que hemos descubierto lo más importante, que podemos ser nosotras mismas, pase lo que pase.

Cuando muchas mujeres se reúnen para convocar la energía ancestral femenina y reflexionan buscando en su interior, el sentido de ser mujer, algo se pone en movimiento para guiarnos por esa vía poderosa despertando la energía femenina.

 

La conducta y las actitudes cambian cuando muchas personas las adoptan.

 

¿Qué objetivo tienen los círculos de mujeres?

Los círculos de mujeres proliferan en todo el mundo, vienen de tiempos ancestrales. Es un movimiento silencioso pero potente, despertando cada vez más mujeres de ese letargo de inmovilidad donde estamos aún  inmersas gran mayoría.

Nuestro cometido, es la igualdad y la recuperación de nuestro potencial femenino, aceptando y potenciando  lo que somos y creando el equilibrio necesario para entrelazar lo femenino con lo masculino en un abrazo de igualdad, creciendo y fluyendo ambas partes, para sanar a nivel individual, social y planetario.

El objetivo es actuar desde nuestro centro, cambiando patrones paralizantes de conducta, por pensamientos y acciones diferentes desde una nueva forma de  ver la vida y a los demás, efectuando progresivamente o de una sola vez, un cambio radical. Lo haremos enriqueciéndonos y recobrando nuestra intuición, creatividad, firmeza y serenidad, deshaciendo los miedos e inseguridad, a fin de transmitir a todo nuestro entorno, una nueva conciencia basada en la igualdad y amor.

Este concepto aún está difuso en muchas mujeres debido a la domesticación a la cual hemos estado sometidas, habiendo sido instaurada en el núcleo de cada una de nuestras millones de células, el patrón destructivo y anulador del miedo, del sometimiento por la fuerza física o la destructiva y machacante charla psicológica, con una intención predominante, “la culpabilidad” ya que con la culpabilidad, viene la sumisión y la reparación de ese daño que nunca causamos, pero por el que nos convencieron de que éramos culpables. Hasta la Biblia, comienza con el pecado de Eva.

Sí éramos culpables (eso nos hicieron creer) se nos hizo sentir  pecadoras e indignas de obtener felicidad, por tanto, nuestra autoestima  descendió  a límite peligrosos, cediendo nuestro poder a cualquier entidad patriarcal Incluida la pareja sentimental o compañero de viaje, hasta sucumbir y creer que ese comportamiento era lo normal.

A pesar de todo esto, las mujeres hemos sido y somos, mediadoras  de la paz en el núcleo familiar, empresarial o social, comprendiendo, apaciguando, dando, adaptándonos, regalándonos y sacrificándonos por puro convencimiento.

Pero muchas veces, la excesiva actividad psíquica de pensamientos y emociones repetitivos negativos nos descentran ocupando un tiempo y energía, que  nos   paraliza impidiéndonos utilizar nuestra mente en otro tipo de actividades más saludables para nuestra existencia y el bienestar de los más cercanos.

La energía femenina y masculina, son los extremo de una misma cuerda que durante muchos años, se han desplazado hacia los extremos, en lugar de centralizarse para formar esa parte esencial que entre ambos componen, “la unidad”  pero esa unidad  ha de ser desde la libertad, que nos permite nuestra  individualidad separándonos  sin desconectarnos de ella, a fin de que seamos personas con nuestro poder y esencia específicos, capaces de vivir en armonía con nuestros propios espacios y a la vez conectados a la unidad.

En la medicina tradicional china, el símbolo del Yin y el Yang, expresan estos extremos en complementariedad, mostrando una continua interacción entre dos energías en equilibrio.

La mujer, ha comenzado a caminar hacia esa transformación a través de la conexión con su espiritualidad, su poder y su intuición con la misión de reconocer su belleza, y creatividad para despertar ella misma y al mundo.

               ¡¡Bienvenida al círculo de mujeres!!

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